lunes, 27 de febrero de 2017

Fito: El animoso.

Fito 
Desde que Fito llegó al salón, no hubo momentos sin hablar, lo recuerdo siempre alegre, mostrando a todos una sonrisa, de rostro apacible  y ojos vivaces,  bromeaba con cualquiera de la clase. Su aspecto macizo, algo regordete le daba un aire de muchacho bonachón, simpático, agradable, sobre todo ante las chicas. Pertenecía a una familia acomodada con la que no se llevaba  bien, muchas veces en son de broma decía.
-¡Se cansaron de mí!, me hicieron estudiar administración en la de Lima, me aburrí, me hicieron estudiar derecho en la Católica, no aguanté. Ahora estoy en periodismo por que quise y sólo me dicen:
¡Arreglatelas!, ¡ya tu ve!. No es justo compañeros, sonrie.
-¡Ay que barbaridad Fito! ¿Cuántas Universidades has pisado? – le preguntó  Annie asombrada- yo con las justas  llegué a San Marcos.
Fito la miró desconcertado y le cogió de un hombro sonriendo. Cómo que Annie no captó lo que él quería decir sobre su rebeldía contra su padre, sin embargo continuó.
-Mi papá piensa que debo estudiar leyes para ser como él, un juez  alzado y encorbatado, hermético, hosco y sin sentimientos. Yo pienso que uno debe ser lo quiere ser.
Demostrando siempre una sonrisa se lamentaba, pero a los segundos, se sobreponía  y volvía a su característico personaje: "El animoso".
-¡No se olviden muchachos, este sábado es la Huachipeada con excelente música chicha, mujeres bonitas para bailar- decía - mientras miraba a Chanel, embelesado, quien  le correspondía con una sonrisa.
El día del examen, un sábado glorioso, como así lo denominaron muchos, fue el día más esperado por todos, porque sabían que irían a Huachipa. Vincent no pudo evitar dar un comentario.
-Pobre de ustedes, si no rinden un buen examen,  la fiesta no los salvará - exclamó sonriendo -Juergueros, me resultaron.
Todo el salón festejó su ironía.
Vincent era muy astuto y elaboró un  examen de opinión, con un tema de actualidad: "opinar sobre  los medios de comunicación y la influencia  del gobierno aprista". Quería que apliquemos sus enseñanzas en el tema. Viéndolo por todos los ángulos se trataba de algo fácil de resolver, nada más teníamos que pensar como él y escribir.  Según el chino, la prueba era  una trampa. Si respondíamos de acuerdo a nuestra forma de pensar seríamos desaprobados y  si lo hacíamos de la forma sediciosa, que él quería, no seríamos consecuentes y eso sería nuestra lapidación delante de todos.
Pero el profesor no quería desacreditarlo, buscaba sacarlo de la prueba por eso desde que empezó el test, Lo provocó parándose frente a él, burlándose, pero no logró nada,  decepcionado se sentó y al final, vencido el tiempo, mandó a Máximo quien recogió todas las pruebas, sólo el Chino seguía escribiendo y esto lo animó a molestarlo,  porque le dejó la mano extendida,  solicitando la prueba. Apurandolo, evitando su concentración, al igual que Vincent.
¡Qué espeso!- pensé.  
Una vez que la recogió, observé el rostro cansado y colorado del chino, mientras que el de Máximo lucía desilusionado como que no logró su objetivo.
-¿Para que tanto esfuerzo? - le susurré, increpando su demora.
El sólo sonrió de una manera cómplice.  Supe que no había respondido como el profesor quería y desde antes de dar la prueba ya estaba jalado y como era curso esencial de  carrera  no  podía egresar como bachiller y él era el único profesor que lo dictaba. De esto se aprovechaba para zarandear a todos los alumnos que eran de oposición, a los que le parecían  sospechosos y por último a los que no le gustaban.  Por eso es que al momento de sus clases había muchos rostros desconocidos, gente de otras bases, callados y pusilánimes. No había otra salida,  este profesor se había convertido en la base fundamental de los fachos. Estratégicamente colocado manejaba a su antojo a los alumnos.

Una vez que todas las pruebas estaban en su poder, las metió en su maletín y salió susurrando una canción  “Viva el APRA camaradas……que viva la  intelectualidad.”

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