miércoles, 8 de marzo de 2017

LA HUACHIPEADA" (PARTE 1) NOVELA MISIÓN JERICÓ.

Huachipeada
Fito se portó como un buen anfitrión, hizo el mercado, compró las cervezas, se puso un delantal y cocinó. Apenas alguien llegaba, dejaba todo para recibirlo con un fuerte apretón de manos y un abrazo. Eso permitió que todos nos sintiéramos cómodos.
Habíamos llegado a la finca de su familia, un terreno de 3 mil metros  de área, con algunas vacas y sembríos. Allí designó a Alberto, que no era familiar, sino el que cuidaba el lugar,  como guía para que nos enseñe los maíces, ajíes y hasta tomates que habían cosechado, él solícito a su pedido nos atendió de muy buen humor. Instalado con su familia en una pequeño cuarto al costado de la casa grande, permanecieron allí, hasta muy tarde sirviéndonos el almuerzo y después, la cena.
Después de almorzar, Fito instaló una radio casetera que llevaba a todos lados, en una pequeña explanada frente a la casa grande, puso  música chicha contagiante y movida. Corrió y sacó a Chanel para inaugurar el primer baile.
- Esta pieza es mía -dijo sonriendo.
Todos aplaudieron mientras  contorneaba  su voluminosa cadera. Chanel moviéndose coquetamente, le mandaba miradas seductoras. Tan amena estuvo la música que Máximo se animó a bailar con Mía, quien reía y bailaba moviendo su esbelta figura. Nadie más pudo bailar con ella, porque Máximo la había acaparado tanto, que entre los descansos se dedicaba a hacerle la corte, hablándole cerca al oído, después jalándole de las manos y por último cogiéndole de la cintura. Parecía que un romance había comenzado.

A un lado de la casa, no muy lejos del centro de baile, estaban los magníficos. No bailaban, pero sí reían y conversaban animadamente. La cerveza había logrado en ellos un efecto milagroso. Annie fiel a las actividades, yacía sentada a un costado del equipo de música, agarrando sus muletas. Sonriendo constantemente, saludando a todos sin hacer ninguna distinción. Era la única que no había reñido con nadie. Todos coincidían en decir que ella, inspiraba ternura, pero yo la admiraba porque reconocía, en ella, un temple de acero para  estudiar a como dé lugar.
 Su meta era sobrevivir  sin depender de nadie, a pesar del enorme esfuerzo físico que le demandaba tan sólo salir de su casa, andar con la ropa totalmente empapada de sudor, por el esfuerzo. Sólo una vez cogí sus manos y sentí la callosidad que se había formado por asirse de las muletas. Comprendí que habían otras luchas, más mordaces y continuas como la que libraba ella con su propio cuerpo, al que tenía que arrastrar para lograr lo que buscaba.
Esa tarde Chanel no quiso bailar con  Horacio y él lejos de mostrar su desagrado, se mostró  más solícito con Annie, haciendo de ver que no le importaba, entrando y saliendo de la cocina, llevándole gaseosa y  comida. Ella sólo sonreía, tapándose la boca, mostrando un ligero rubor en su rostro. Presentí que tantas atenciones podrían confundirla sentimentalmente. Lo cual sería peor.
Sin embargo las horas pasaban y Horacio no dejaba de tomar mirando a Fito y Chanel, un poco subido de copas entró súbitamente al ruedo, donde todos bailaban y se paró frente a la cocina. Minutos antes, Chanel había entrado allí , sola, pero no salía. Apenas salió este la interceptó y la contuvo del brazo. Ella sorprendida sólo atinó en sonreírle. Él acercó su rostro y susurró en su oreja. Después de unos segundos sólo vi que ella movía su dedo índice negativamente, él la soltó,  juntó sus manos  y  se los llevó hacia su rostro. Ella se dirigió hacia el grupo de pretendientes que la tuvieron rodeada desde que la música empezó. 
Octavio inmediatamente se acercó.
-“¡Horacio entiende ya no quiere contigo!”
Horacio que conocía muy bien los sentimientos de Octavio replicó enfadado
 – ¿Y tú corazoncito también se resignó?
-¡Ya ves! –respondió Octavio, sonriendo- ¡cómo te picas!.
-¡Pero Cholo! , disculpa nisei, no te das cuenta que con ese rostro rosadito, delicado y su boquita tan rojita, además de un cuerpazo tan bien formado, me es imposible tenerla, peor será para ti. 
(Continuará...)

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