sábado, 11 de febrero de 2017

"El Examen" ( Novela Misión Jericó)


Chanel

Al día siguiente Vincent dio fecha para el examen, expuso los temas que iba a tomar y deseó suerte a todos, entre comillas. Con la mirada firme se levantó de su asiento y dijo:

-¡Los que han faltado no se molesten en venir, porque ya están jalados! - causando malestar en muchos que murmuraban lamentándose- ¡Ahh me olvidaba! el 50 por ciento del examen es de las clases presénciales. Así que van a necesitar mucha suerte.
Apenas se fue,  medio salón se movilizó buscando cuadernos de las clases de Vincent, algunos señalaron a los magníficos como los únicos que habían asistido, sin faltar, un solo día. Esos días, fueron el grupo más solicitado del salón, aunque después empezaron las burlas. Horacio decía que eran tan formales que escribían la hora en que empezó a hablar y la hora en la que terminó. Algunos un poco más sarcásticos decían que en uno de sus apuntes escribieron cuantas veces Vincent se bostezaba.
-Jajá. Ja, ¡oye que graciosos! – Reía Jael- su apodo "los magníficos" es como los de la televisión, pero si ellos son tan tranquilitos.
-¡Por eso mismo mujer! – gritó Horacio- ¡Eh magníficos!, préstenme sus cuadernos. Todos soltaron la risa. Hasta el mismo Máximo, que siempre lucía serio.
Fito aprovechando el jolgorio se paró encima de su carpeta.
-¡Compañeros! – Dijo – que les parece si hacemos una fiesta de Bienvenida.
¡Ya cállate, tenemos que estudiar!- gritaron todos en coro.
Fito no se amilanó.
-¡Por eso mismo compañeros!, después del examen nos tiramos un relajo con cervecita y música chicha.
-¡Siii!, pero, ¿Dónde? –preguntó Chanel, entusiasmada por la idea.
Tito la contempló de pies a cabeza embelesado. Se desconcentró por unos instantes. Quizas quiso decirle algo halagador, pero se contuvo, dudó por unos segundos. Miró al salón, respiró profundo y respondió.
-¡En mi casa!
-¡No!…no, ¡otro lugar! – gritaron los muchachos.
-¡Ya!,…ya, que sea en Huachipa y no se me acaloren
-¡Nooo!- volvieron a gritar
-No quieren un lugar tranquilo con árboles, campo abierto y sol todo el día. ¡Ah¡ me olvidaba, los que quieran ir se me apuntan con cuatro soles para comprar cerveza y preparar la comida.

Chanel inmediatamente se levantó de su sitio dejando al grupo de Máximo desconcertados, sin saber qué hacer. Sonriendo se acercó a Fito, quien celebró su participación dándole un aplauso. Ella sólo lo miró, como si intuyera la atracción que ejercía sobre él. Le coqueteó con la mirada, le dio el dinero y se dio media vuelta. Máximo, el chino Octavio y Lulú, le siguieron como corderitos, después nos inscribimos nosotros: “los Alternativos”, con Horacio a la cabeza, que no cesaba de mirar a Chanel, igualmente embelesado. Siguiendo la fila aparecieron los magníficos y el resto del salón. La propuesta de Fito tuvo acogida.  (continuará...)

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