
No sé cuándo, a qué hora, ni en qué lugar, se logró una negociación, pero el chino jugó la primera carta y logró una reunión con Vincent, debido a que el grupo insistía en saber, si saldrían jalados en el curso del profesor. El chino necesitaba conocer los planes de Vincent, hurgar en su mente, sabía de negociaciones y podía hacerlo, aún quedando él descubierto, fue una reunión acalorada donde se buscó decir las cosas como son y no al manipuleo, necesitaba información.
Vincent actuó sin protocolos y lo trató despectivamente como un profesor a un alumno, su estrategia amenazar, inquietar y provocar pánico, obligando al enemigo a huir, sin pelear, era un método que le había resultado hasta entonces, sólo que no intuyó que el chino buscaba eso, ser amedrentado y mostrar un cínico enfrentamiento contra él, obligando a su ego vapuleado salir a pelear con todas las baterías posibles.
- ¡Compañero!
– le dijo Vincent enojado- crees que no sé qué pretendes.
– le dijo Vincent enojado- crees que no sé qué pretendes.
- ¡Sí! ¿Qué? – Preguntó el chino
– provocando más ira en Vincent, porque parecía retarlo
- Si vas por el camino que pienso
que vas – le dijo, el profesor con algunas evasivas- vas a lograr que esos
amigos que te respaldan, huyan de ti
El chino lo escuchó y temió por
su grupo, sin embargo tenía que provocarlo más para saber quién era el
objetivo.
-Ellos están protegidos- lo miró
directo a los ojos, esperando una reacción.
Vincent frunció el cejo y sus
ojos se inyectaron de rabia
-¡Hay una mujer en tu grupo!-
sonrió sarcásticamente y se levantó de la mesa, sonriendo como si hubiese ganado
la confrontación. El chino contuvo el aliento y soltó el aire, apenas lo vio
alejarse.
- Lo temía- pensó - por ella
quiere empezar a atacarnos, pero, ¿cómo? Debo buscar la forma de blindarla.
Es por eso que el chino, desapareció
tantos días, había decidido proteger a Jael y a todo el grupo permitiendo que ella sea el nexo, emparejandose con Nixon.
Fue la primera vez que lo vi tan
ofuscado, que hasta los labios le temblaban al contar lo sucedido. Se sacó los
lentes y dejó ver sus ojos rasgados, que ahora lucían languidecientes. Limpió
las lunas y se las puso otra vez. Al final de su narración, un poco más calmado
dijo.
- ¡Esos tipos no se les debe dar
la espalda porque te golpean, para ellos el que pega primero, es el que siempre gana. Ellos deben pensar que los golpeamos con Charito y necesitamos saber qué tipo de revancha buscan.
¡Ya Chino! -le dije, atemorizado – en ningún
momento intenté golpear a Vincent a través de Charito, aún más, ni siquiera
lo planifique, no quiero sentirme culpable de nada. Mi
propósito es de estudiar y no pelear.
-¡Tu no comprendes nada, todavía!-
me cortó el chino y bajó la voz - No estamos tratando con gente normal, son
Fachos violentos. Si tú quieres estudiar tranquilo tienes que derrotarlos.
-Pero, como te repito no es mi
intención entrar en una guerra- interrumpí.
-¿No?, ¡pero, ya estás!, desde el
momento que aspiras a ser un profesional! porque si los fachos ganan, el MRTA y
Sendero también ganan y la universidad se va al carajo y tú con ella.
- ¡Okey,.. Chino! entiendo- bajé la cabeza.
-¡Nada!.. –Alzó más la voz, ofuscado - debemos
actuar con inteligencia adelantarnos a todo lo que ellos quieran hacer. El
objetivo ahora son ustedes, porque creen que aún son independientes, y por lo tanto presa fácil para devorar. Con la movida que hice, evaluarán arremeter en su contra, sopesarán sí es bueno enfrentarse a la gente de izquierda unida.
-¿Qué pasa?- le increpé - ¿ahora somos de izquierda unida?
- ¡Tu sabes que no!- me miró sarcástico- simplemente adoptamos una bandera para protegernos. El día que estén preparados ustedes sabrán con convicción a donde ir.
Ahora, no sé si atacará por las notas o por otras circunstancias, lo cierto es que debemos cuidarnos entre nosotros, por ejemplo variamos nuestros horarios de llegada, no entramos por la misma puerta de la universidad, no debemos ir al mismo paradero, así evitamos que nos embosquen y nos den una paliza. Procuremos estar juntos
-¡Ustedes son mi gente! – nos miró fijamente- cada
uno es importante, recuérdenlo. No los abandonaré a su suerte, ¡jamás!-¿Qué pasa?- le increpé - ¿ahora somos de izquierda unida?
- ¡Tu sabes que no!- me miró sarcástico- simplemente adoptamos una bandera para protegernos. El día que estén preparados ustedes sabrán con convicción a donde ir.
Ahora, no sé si atacará por las notas o por otras circunstancias, lo cierto es que debemos cuidarnos entre nosotros, por ejemplo variamos nuestros horarios de llegada, no entramos por la misma puerta de la universidad, no debemos ir al mismo paradero, así evitamos que nos embosquen y nos den una paliza. Procuremos estar juntos
(Continuará...)






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