
- Este Chino, algo se trae con Nixon- dijo Horacio- lo que no entiendo es qué hace la flaca metida allí. Se rascaba la cabeza mientras me contaba que los había visto comiendo juntos a la hora de salida. Yo tampoco lo sabía, pero si venía de él es porque algo de gran envergadura pasaría.
El chino desapareció varios días,
hasta que después reapareció sonriendo.
- ¡Hola todos!- dijo- traigo
novedades, se acercó a mí y sin ningún preámbulo me preguntó:
-¿Tú qué harías si te comprometes con una chica del centro federado o del tercio?
-¿Por qué me preguntas esas cosas? – le respondí,
confuso.
-¡No te das cuenta!- replicó – la
cantidad de posibilidades que tendría esa persona, sería capaz de entrar en el
circulo del Decano y hasta del mismo Rector de la universidad y si es hábil se
valdría de estas amistades para presentar
proyectos a instituciones extranjeras y llenarse los bolsillos con miles
de dólares. Existirían posibilidades de trabajo en la misma universidad. Tu
visión del mundo se expandirá y dejaría de ser achatada.
-¿De quién hablas? - le pregunté intrigado e inmediatamente pensé
en Jael y Nixon,
- ¡No!- me dije, esas cosas no suceden tan rápido. El chino rebosaba de felicidad, su rostro estaba totalmente cambiado y callé, esperando que me de más información.
- ¡No!- me dije, esas cosas no suceden tan rápido. El chino rebosaba de felicidad, su rostro estaba totalmente cambiado y callé, esperando que me de más información.
-¿Cómo que de quién hablo?-
interrumpió mi meditación- ¡Hablo de ti!, empezó a reírse. No quiso responder e
inteligente evadió todas mis preguntas, dejándome con las ganas de averiguar,
si mis suposiciones eran ciertas. El chino, se volvió más desconcertante, ¿jugaría
con los sentimientos de las personas?, ¿utilizaría a Jael?, ¿lograría sus
mezquinos propósitos? Supe que algo había pactado, pero no me imaginaba qué. Todo
para él siempre fue pactar, así le enseñaron, recibió entrenamiento especial para
saber pactar bajo presión, así entró a la universidad, preparado para un fin que
requería de tácticas, maniobras, pactos y posiblemente riesgos de perder la propia
vida, sino, no hubiesen mandado a un
estratega de lo más alto, como diría más adelante Fernando, un activista de izquierda
-Si no haces un pacto- me decía el
chino en casi todas las reuniones - no lograrás nada en esta vida y tienes que saber hacerlo, debes manejar la situación siempre y contar con un "as" en la manga. Además debes tener un plan de contingencia, por si sale mal la transacción.
Cuantas veces Jael se burlaba de él, tachandolo de ver muchas películas de espías, sin embargo él impávido seguía afirmando.
-La CIA es especialista en pactos - nos decía mirándonos fijamente, en nuestras pequeñas reuniones- ¿por qué creen que tiene tanta injerencia en diversos países?
-¡Pactos!- respondía, exaltado y muy resuelto - esos gringos invierten en candidatos de acuerdo a sus propósitos a cambio de un servilismo incondicional. ¡Pronto aprenderán a hacer pactos y serán los mejores!
Todos callamos, hasta Jael porque entendimos que sus palabras eran ciertas y su juicio era tan lógico, que atemorizaba.
El chino no era un ciudadano normal, antes de hablar ya tenía esquematizado sus diálogos por eso para él, escalar posiciones, era todo y siempre menospreció al amor, pues era manipulación; Cualquier sentimiento para él estaba en un segundo plano y lo fundamental era buscar el poder, sin importar cómo lo haces; Valiéndose de amistades, posiblemente adulando fingiendo y mintiendo. Esa tarde traté de hilar conjeturas, pero preferí escuchar la versión del Chino, pero está nunca llegó hasta que todo fue consumado.
Cuantas veces Jael se burlaba de él, tachandolo de ver muchas películas de espías, sin embargo él impávido seguía afirmando.
-La CIA es especialista en pactos - nos decía mirándonos fijamente, en nuestras pequeñas reuniones- ¿por qué creen que tiene tanta injerencia en diversos países?
-¡Pactos!- respondía, exaltado y muy resuelto - esos gringos invierten en candidatos de acuerdo a sus propósitos a cambio de un servilismo incondicional. ¡Pronto aprenderán a hacer pactos y serán los mejores!
Todos callamos, hasta Jael porque entendimos que sus palabras eran ciertas y su juicio era tan lógico, que atemorizaba.
El chino no era un ciudadano normal, antes de hablar ya tenía esquematizado sus diálogos por eso para él, escalar posiciones, era todo y siempre menospreció al amor, pues era manipulación; Cualquier sentimiento para él estaba en un segundo plano y lo fundamental era buscar el poder, sin importar cómo lo haces; Valiéndose de amistades, posiblemente adulando fingiendo y mintiendo. Esa tarde traté de hilar conjeturas, pero preferí escuchar la versión del Chino, pero está nunca llegó hasta que todo fue consumado.
(continuará...Próximo capítulo: "Un pacto con Vincent")






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