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| Fito |
-¡Se cansaron de mí!, me hicieron
estudiar administración en la de Lima, me aburrí, me hicieron estudiar derecho
en la Católica, no aguanté. Ahora estoy en periodismo por que quise y sólo me dicen:
¡Arreglatelas!, ¡ya tu ve!. No es justo compañeros, sonrie.
¡Arreglatelas!, ¡ya tu ve!. No es justo compañeros, sonrie.
-¡Ay que barbaridad Fito! ¿Cuántas
Universidades has pisado? – le preguntó Annie asombrada- yo con las
justas llegué a San Marcos.
Fito la miró desconcertado y le
cogió de un hombro sonriendo. Cómo que Annie no captó lo que él quería
decir sobre su rebeldía contra su padre, sin embargo continuó.
-Mi papá piensa que debo estudiar
leyes para ser como él, un juez alzado y
encorbatado, hermético, hosco y sin sentimientos. Yo pienso que uno debe ser lo quiere
ser.
Demostrando siempre una sonrisa
se lamentaba, pero a los segundos, se sobreponía y volvía a su característico
personaje: "El animoso".
-¡No se olviden muchachos, este sábado es
la Huachipeada con excelente música chicha, mujeres bonitas para bailar- decía - mientras miraba a Chanel, embelesado, quien le
correspondía con una sonrisa.
El día del examen, un sábado glorioso, como así lo denominaron muchos, fue el día más esperado por todos, porque sabían que irían a Huachipa. Vincent no pudo evitar dar un comentario.
-Pobre de ustedes, si no rinden un
buen examen, la fiesta no los salvará - exclamó sonriendo -Juergueros,
me resultaron.
Todo el salón festejó su ironía.
Vincent era muy astuto y elaboró un examen de opinión, con un tema de actualidad: "opinar
sobre los medios de comunicación y la influencia del gobierno aprista". Quería que apliquemos sus enseñanzas en el tema. Viéndolo por todos los ángulos se
trataba de algo fácil de resolver, nada más teníamos que pensar como él y escribir. Según el chino, la prueba era una trampa. Si respondíamos de acuerdo a nuestra forma de pensar
seríamos desaprobados y si lo hacíamos de la forma sediciosa, que él quería, no seríamos consecuentes y eso sería nuestra lapidación delante de todos.
Pero el profesor no quería desacreditarlo, buscaba sacarlo de la prueba por eso desde que empezó el test, Lo provocó parándose frente a él, burlándose, pero no logró nada, decepcionado se sentó y al final, vencido el tiempo, mandó a Máximo quien recogió todas las pruebas, sólo el Chino seguía escribiendo y esto lo animó a molestarlo, porque le dejó la mano extendida, solicitando la prueba. Apurandolo, evitando su concentración, al igual que Vincent.
¡Qué espeso!- pensé.
Una vez que la recogió, observé el rostro
cansado y colorado del chino, mientras que el de Máximo lucía desilusionado como que no logró su objetivo.
-¿Para que tanto esfuerzo? - le
susurré, increpando su demora.
El sólo sonrió de una manera
cómplice. Supe que no había respondido
como el profesor quería y desde antes de dar la prueba ya estaba jalado y como era curso esencial de carrera no podía egresar como bachiller y él era el único
profesor que lo dictaba. De esto se aprovechaba para zarandear a todos los
alumnos que eran de oposición, a los que le parecían sospechosos y por último a los que no le
gustaban. Por eso es que al momento de
sus clases había muchos rostros desconocidos, gente de otras bases, callados y pusilánimes. No había otra salida, este profesor se había convertido en la base
fundamental de los fachos. Estratégicamente colocado manejaba a su antojo a los
alumnos.
Una vez que todas las pruebas
estaban en su poder, las metió en su maletín y salió susurrando una
canción “Viva el APRA camaradas……que
viva la intelectualidad.”












